Soltar el control

¿Qué es soltar el control?

Es poder confiar en que nuestra energía es parte de algo más grande; que hay una red que todo lo sostiene, que todo lo mueve. Entregarse a lo que acontece, rendirse a la experiencia.

Cuando tenemos una visión, cuando nos toca ver el futuro, muchas veces el ego se interpone en el camino: se cree que le toca a él y toma el mando. Te dice "ahora sigo yo con mi estructura", pero eso es solo una trampa más del juego. El ego dice "manos a la obra" y se sienta en el asiento del conductor; se arremanga y pone todo el esfuerzo en el resultado. El ego se olvida de disfrutar e interfiere.

Hay que hacerlo parte, sin rechazarlo, porque el ego nos da la forma, nos recuerda los bordes; pero no nos distraigamos con su disfraz.

Recordar que el flujo y el río de la vida es flexible: se adapta, cambia, se transforma constantemente, como un río de montaña en pleno deshielo. Es en el camino de la experiencia que conectamos con esos puentes que nos llevan a otro puente, y a otro puente. Todo se conecta: para adelante y para atrás, para arriba y para abajo, hacia adentro y hacia afuera.

Conectar con la energía disponible del momento. Leer la frecuencia de este instante sin pretender que sea otra cosa; abrirse a lo que el aquí y ahora nos ofrece, sin forzar, decodificando el ritmo sutil de la vida en la quietud y en el movimiento. Danzar con lo que hay, sintonizar con la energía del cielo y de la tierra.

Conectar con tus aguas internas, las que fluyen por tu sangre y por tus venas, las que te recuerdan que estás vivo, que sos parte fundamental de esta tierra, que tu aporte es perfecto, que tu frecuencia es única e irrepetible... que no tenés que hacer tanto.

Solo Ser, y hacer eso a lo que vinimos.

Flor
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