Lo simple, lo pequeño, lo real, lo que está pasando ahora.
Cuánto nos perdemos en el laberinto de la mente; cuántas complicaciones aparecen cuando no podemos volver al ser. Al ser esencial, a ese que no necesita nada para justificarse ni para validarse; que no se identifica con lo material porque ya lo tiene todo; que no se apega a nada ni a nadie porque se siente parte del todo.
Cuando quiero que mi realidad cambie, que mi vida sea distinta, que el dinero no sea un problema, que el trabajo no sea un "trabajo", que mis relaciones se sientan livianas... cuando deseo disfrutar de esta vida, de este cielo, de este sol, de este cuerpo, de esta existencia, de estos vínculos; cuando deseo abrazar, mirar, compartir e inspirar... todo empieza dentro. Como es adentro, es afuera.
Las oportunidades están ahí para todos, para cada uno de nosotros. Somos únicos, somos creadores de universos. Entonces, ¿por qué supones que no puedes lograrlo? ¿Por qué sentirse inferior o superior al resto? Somos increíbles, todos y cada uno.
Sé curiosx, investiga, duda de todo, cuestiona. Tampoco creas esto que te digo: experiméntalo por vos mismx, porque de eso se trata todo esto, de la experiencia. ¿Para cuándo lo vas a postergar?
La vida es ahora, es hoy. Es así, con esto que tenés. No esperes a que todo sea perfecto, porque ya lo es; así es como tiene que ser. Disfrutá del proceso abriendo el corazón, con toda tu alma, amando, sintiendo, sin miedo a romperte —o con todo el miedo del mundo—. ¿Para qué estás guardando todo ese amor?
Somos amor en esencia; amor en todas las formas posibles, tantas como infinitas. No hay una que sea la mejor o la indicada: la tuya es la que viniste a compartir, al servicio de un plan mayor.
Cuando estés bloqueado, enojado o triste, entregate a sentir. No te resistas. Ahí está la magia, ahí está la alquimia. Somos alquimistas por naturaleza divina. Sentilo todo; el cuerpo sabe cómo hacerlo. Si nos entregamos, la magia de la que estamos hechos y nuestras hormonas comienzan a generar el cambio. Sienten la entrega, la no resistencia, y todo comienza a fluir. La célula se relaja, el pecho se abre, la garganta se calma y llega la claridad.
El tercer ojo, nuestro sexto chakra, se activa y podrás ver el camino: el tuyo, el siguiente paso. Vas a confiar en eso; nadie te tiene que convencer. No solo lo viste, lo sentiste con todo tu ser.
Sentirse libre para disfrutar del proceso... no hay ningún lugar al cual tengas que llegar más que a vos mismx.
Dejá de buscar afuera, dejá de pensar tanto y anímate a SENTIR.